Desde los inicios de la BBC, surgió la necesidad de contar con efectos sonoros a disposición de los realizadores de programas.
Al principio, estos efectos se grababan en directo durante la producción de los programas; un técnico de estudio empleaba todo tipo de objetos para generarlos. A menudo, el objeto utilizado no tenía ninguna relación aparente con el sonido resultante: ¡por ejemplo, una col resulta excelente para simular el ruido de puñaladas o de una sierra!
Con el tiempo, la BBC comenzó a utilizar discos para registrar sus programas, por lo que resultó lógico empezar a grabar también efectos sonoros que pudieran reproducirse durante una emisión en directo o, más adelante, integrarse mediante edición. Esta modalidad ofrecía la ventaja de garantizar el uso del efecto adecuado, con una duración, un nivel sonoro y un contenido conocidos de antemano. La primera serie de estos efectos se grabó en discos de 78 revoluciones por minuto (rpm). Se guardaban en fundas diseñadas específicamente, provistas de una fina película de plástico para proteger el disco de posibles arañazos.
La BBC estableció un sistema de numeración de catálogo que facilitaba tanto la búsqueda de los discos como su correcta recolocación en el archivo una vez finalizado su uso. En la primera serie, el formato consistía en un número, una letra y hasta tres cifras adicionales. Si existía un conjunto de discos sobre una misma temática, el número final se incrementaba secuencialmente para cada uno de ellos; por ejemplo, la serie «1 A 1-207» contiene grabaciones de aeronaves. Cabe señalar que tanto las etiquetas de los discos como los códigos grabados en la zona final del surco seguían el mismo diseño que otros discos producidos internamente por la BBC. Las caras A y B presentaban numeraciones distintas (el código completo —o «número de matriz»— incluía información sobre el tamaño del disco, su tipo y un identificador único).
Gran parte de esta colección original de efectos sonoros se grabó durante la década de 1950, aunque parece que la producción continuó hasta bien entrada la década de 1960. Todas las grabaciones se realizaron en formato monofónico. Se estima que el número de copias prensadas fue muy reducido, aunque se desconoce la cifra exacta. Actualmente, son piezas muy codiciadas por los coleccionistas.
La imagen que se muestra aquí corresponde a uno de los discos dedicados a aeronaves.